
La mejor manera de definir un concepto poético es a través de la propia poesía. Ha de ser ella misma quien señale su identidad y marque su propuesta per se. Por tanto, si buscamos una respuesta a la pregunta ¿qué es la poesía especular?, lo más idóneo sería remitirnos a la antología poética personal de Julio César Galán, selección que reúne tan solo poemas de sus últimos títulos, como Inclinación al envés, El primer día o Testigos de la utopía. Su poesía interpela al lector desde su forma, orientada hacia el experimentalismo, a la autorreflexión y la autocrítica, así como hacia el desdoblamiento de significado y significante. Sus poemas son a la vez teoría y práctica, retórica y poética ad infinitum. El poema especular se crea y recrea, genera y regenera y es su propia retroalimentación la que asegura su existencia. Lo que Poesía especular muestra al lector es el resultado final de la evolución del autor, con una propuesta más madura e inteligente, donde el lenguaje es texto, metatexto y subtexto. Sus primeros libros, como Tantas veces luz, El ocaso de la aurora o Márgenes mostraban una tímida búsqueda, inclinados más hacia la versificación formal y típica, sin ese rupturismo y fragmentarismo que ha atravesado no solamente su obra, sino su propia identidad. En tal sentido, Galán se ha refugiado en sus heterónimos (Luis Yarza, Rafael Fuentes, Pablo Gaudet, Óscar de la Torre, Jimena Alba) para seguir publicando y experimentando non finito. IMPERATIVO.
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