El poema que no se deja atrapar | Josep Checa i Falgà

hoy has soñado las mariposas de Esther Tenedor
y los bueyes de ojos humanos de Marcia Salas

sucesivas primaveras
y la luz tornasolada bajo los árboles

ya estabas muerto
y sin miedo llenabas la tibia soledad
que removía las ramas

estabas muerto y la muerte
te había abandonado en la memoria
y en tus cosas

asomado en espacios intemporales
añorabas la esperanza de volver a conspirar
inútilmente contra el tiempo

pinzells bruts

Inédito
las mañanas perezosas de otoño
donde las salamandras se atreven a abrir caminos

la casa al ritmo del viejo reloj mudo
y la costumbre de una vida de levantarse demasiado temprano

los días de ropa húmeda languideciendo en el tendedero
y el verdín prosperando en la entrepierna de las piedras

inútil rebelión de la vida domesticada
que espera alguna cosa extraordinaria

una mácula en la lista de tareas
un hecho puntual una improvisación sin precedentes

los arrebatos de revuelta
por un amor ignífugo

incluso los milagros
se cansan de no ser reconocidos

ressorgiment

Inédito
apenas húmeda luz
cribada por el tamiz tupido de la niebla

desnudas y empapadas las ramas del nogal
llenan el cielo inhóspito

como recortado de la corteza descansa
el hambre de un pequeño halcón

dejaré este lugar
madre
y la tumba de padre
como la mínima historia de una renuncia

la hierba invasora borrará los pasos

el cernícalo levantará el vuelo
se mantendrá suspendido y vertical sobre el claro
y el tiempo que creíamos nuestro

el falcó

Nadie le habla a la tierra.
Christine Lavant

allí nadie abraza a los árboles
ni habla a la tierra

a la tierra se la ablanda en silencio
se la voltea
se la estercola y desterrona
con la esperanza rozando la herramienta
los viejos se hacen la cama en la tierra
por si el día se levanta siendo el último
y el jornal se abrevia

a nadie se le ocurre decir
esta noche los relámpagos de la tormenta
incendian el horizonte

o el viento despeina las copas
y la lluvia mece los sueños

allí todos piensan en el grano malogrado
que el pedrisco ha echado a perder

en el roble que arde fulminado
junto al cobertizo

en el ternero nacido en el barrizal

aproximació comptable

              Mientras el amor resplandece                                                                                                   
en sus rostros,
una ballena jorobada se eleva en
su giro completo,
Minor Arias
estabas conmigo 
madre
cuando el viento y los pinos
a veces entraban en combate
y el fragor bajaba por los senderos
en la oscuridad

el alba caminaba conmigo
por calveros emboscados
donde conocimos el frío
que nunca más ha vuelto

en noches de raso y búhos ululando
escuchábamos juntos el salpicar de la acequia
en las fauces del torrente
cubierto de álamos y hiedras

estabas conmigo cuando aún no eras recuerdo
como la niebla obstinada
que se agarra a la tierra invernal

estabas conmigo y no lo sabía

y entonces
cuando regresaba a casa
te hablaba de una vieja alquería de piedra
que llamaba mi casa
a la espalda de un cerro huraño

del barro del camino empinado
de la calidez amarilla del establo
de la leche caliente
espumando en el cubo de zinc
del crepitar del fuego en la cocina

per deixar-ho escrit

              Não basta abrir la janela
para ver os campos e o rio
Fernando Pessoa
miro por la ventana
el poema que no se deja atrapar

oteo el lejano xilófono de los abejarucos
como los lápices staedtler que tenía de niño

presiento la intención delicuescente de un dios
de abrevar las golondrinas siendo lluvia

y destello de sol para prender la niebla
y trepanar la vela del ciprés

más allá de la ventana
me alcanza el rumor de la hierba al punto de hoz

creo que todo se detiene cuando escucho
la palabra muerte un día de primavera

y el cilindro rodando la caja
en la oscuridad adusta del nicho

la janela de Pessoa

                                          a Josep Pujol Boladeras, in memoriam
con él venía el contexto
su desbordante ambientación

sus cosas rescatadas de la basura
del maderamen
los plásticos
un montón de ropa
que aún llena el armario

las flores que contemplaba
mientras se marchitaban de inanición

las lentejuelas doradas
que recogía por las aceras

las cajas de fruta magullada
que medio le regalaban en el mercado

el hedor a orín

marcescente aún entre las palabras
entre el anhelo y la libertad

quizá nací para esto madre

el cachorro de chimpancé
que abraza al adiestrador

vist en un documental

eran otros colores más apagados
recortes de un diario gris
y una televisión en blanco y negro

años como un día nublado
de pesadillas por las noches
y la escuela de los sicarios de dios

digo padre porque lo amabas
y era precepto bajo pecado mortal

lo amabas como se ama al patriarca

con miedo

la lengua era el látigo
la lengua es la cuchilla de los versos

els fonamentalistes

dime cuál era mi deber

de dónde he de desempozar la esperanza
los motivos
las excusas

el grado insuficiente de sensatez
el sosiego sobre la podredumbre

dime cómo abrazaros
y redimir el anhelo de haber sido libre

cómo traduciros el viento
el silencio de la nieve
y otra vez el anuncio de los mirlos

y decir
convencido
que el amor nos salvará

inútil prec

              d’un temps, d’un país
Raimon
no se puede doblar
la vieja rama de la encina
sin sentir la tensión de la madera
el inequívoco crujir del cámbium

deshilacharse como el cáñamo
que el abuelo empleaba para tejer cestas

confesar la resistencia
la malograda vida
la desolación

llorar la forma equivocada de amar

d’un temps


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Josep Checa i Falgà [Caldes de Montbui, 1962] poeta catalán. Durante algunos años ejerció de promotor cultural, fundando y coordinando jornadas y eventos para difundir la literatura y especialmente la poesía, como el Versosbisaura, al Bisaura (norte de Osona) y el Casserres-poètic, dentro del marco del monasterio de Sant Pere de Casserres (Masies de Roda). Ha publicado 14 poemarios, entre los que destacan La casa de mis muertos/La casa dels meus morts (2022), Dones de foc/Mujeres de fuego (2023), Arrells de morera/Raíces de morera (2025).  Asimismo, ha ganado los premios de poesía el Gat literari de Torelló 2004, Joan Santamaria 2007, con la obra Pont, el Jacint Verdaguer de Calldetenes 2009, con la obra 30 Orquídies, el Vila de Martorell 2014, con la obra L’enteniment de les bèsties y el Senyoriu d’Ausiàs March de Beniarjó 2018, con Pell d’ànima.