PODRÍA HABER ESCRITO el temblor de respirar tan lejos
Haber escrito con sangre
También podría haber escrito las visiones
Si los ojos divididos en partes no sobrasen
En el vacío de la ceguera
Y luz.
Podría haber escrito lo que sé
del futuro y de ti
y de haber visto en el desierto
el silencio, el fuego y el diluvio.
De dormir lleno de sed y podría
Escribir
El interior del reposo
Y ser la chispa donde la muerte vive
Y la vida se rompe.
Y podría haber escrito mi nombre en tu nombre
Porque me alimento de tu boca
Y en la palabra me sustento en ti.
PODERIA TER ESCRITO a tremer de respirares tão longe
Ter escrito com o sangue.
Também poderia ter escrito as visões
Se os olhos divididos em partes nao sobrassem
No vazio de ceguez
E luz.
Poderia ter escrito o que sei
Do futuro e de ti
E de ter visto no deserto
O silêncio, o fogo e o dilúvio.
De dormir cheio de sede e poderia
Escrever
O interior do repouso
E ser faúlha onde a morte vive
E a vida rompe.
E poderia ter escrito o meu nome no teu nome
Porque me alimento da tua boca
E na palavra me sustento em ti.
inédito
PRECISABA HABLARTE al oído
De mantener sobre la rueda del silencio
La escritura.
Precisaba de tus rodillas. De tu puerta abierta.
De la indigencia. Y de la fatiga.
De tu sombra sobre mi sombra
De tu casa.
Y del suelo.
PRECISAVA DE FALAR-TE ao ouvido
De manter sobre a rodilha do silêncio
A escrita.
Precisava dos teus joelhos. Da tua porta aberta.
Da indigência. E da fadiga.
Da tua sombra sobre a minha sombra
E da tua casa.
E do chão.
inédito
SOY GEMELO DE MÍ y todo
Lo que soy es
Distancia.
Estoy sentado sobre mis rodillas
Separado.
Aquello que une
Es un rumor
No descanso. Soy urgencia
De otro sitio. Y podría velarme
Lejos
De los hombres como si en ellos
Me adormeciera
SOU GÉMEO DE MIM e tudo
O que sou é
Distância.
Estou sentado sobre os meus joelhos
Separado.
Aquilo que une
É um rumor.
Não descanso. Sou urgência
De outro sítio. E pudesse velar-me
Longe
Dos homens come se neles
Adormecesse.
inédito
DEJO EL CUERPO A LA SOMBRA de la flor más alta
Alrededor de una lámpara
Apagada. Enciendo la muerte.
Soy una plomada, una nube
Que pasa
Una casa abierta y cerrada.
DEIXO O CORPO À SOMBRA da flor mais alta
Ao redor de uma lâmpada
Apagada. Acendo a morte.
Sou um fio a prumo, uma nuvem
Que pasa
Uma casa aberta e fechada
inédito
LA MAÑANA MUEVE LA PIEDRA sin raíz
Su reposo de árbol en flor
Cualquier astro es menos que el reposo
De una piedra en flor.
A MANHÃ MOVE A PEDRA sem raiz
O seu repouso de árvore em flor.
Qualquer astro é menos que o repouso
De uma pedra em flor.
inédito
Aquiles y Patroclo
Ni sucesivas y sucesivas migraciones de aves
Salvarán la distancia que ahora nos separa
Mas esta nave no me llevará a casa
Y seguirte no será morir
Aquiles e Pátroclo
Nem sucessivas e sucessivas migrações de aves
Perfarão a distância que agora nos separa
Mas esta nau não me levará a casa
E seguir-te não será morrer
Laberinto I
No volveré a separar
Las aves —el canto y las alas—
Para encontrar el peso exacto
Del cuerpo que se eleva
No volveré hacia las olas
Ni al cabello ondulado de mujer
Voy a construir el laberinto para la muerte
Acostar el cuerpo sobre el suelo para morir.
Labirinto I
Não voltarei a dividir
As aves —o canto e as asas—
Para encontrar o peso exacto
Do corpo que se eleva
Não voltarei junto das ondas
Nem do cabelo ondulado da mulher
Vou construir o labirinto para a morte
Deitar o corpo sobre o pó para morrer
Laberinto II
La madeja se envuelve y gira en la mano cerrada
En su silencio de cosa destruida
Como corola abierta sin pétalos
Boca, herida, cráter
Círculo que resiste a la forma de la palabra
El tejido es movimiento que persiste
En su paciencia.
Como Ariadna cosiendo umbrales
Para que Teseo pueda venir de la nada.
Labirinto II
A meada doba e roda a mão fechada
Em seu silêncio de coisa destruída
Como despetalada uma corola aberta
Boca, ferida, cratera
Círculo que resiste à forma da palavra.
A teia é movimento que persiste
Em sua paciência.
Como Ariadne costurando umbrais
Para que Teseu vir do nada.
Laberinto III
En la mitad del camino de nuestra vida
En la mitad del poema, había
Una piedra donde reclinar la cabeza.
La mujer caminaba en medio de los caminos
Por sobre el mundo tejiendo y destejiendo
Dos alas que el padre soldaba para el hijo.
En medio del hijo estaba el laberinto
Y el toro de Ariadna tirado por un hilo
Labrando
En el corazón tan manso de Teseo
A la mitad de la edad donde existe
La primera señal del solsticio.
Labirinto III
No meio do caminho da nossa vida
No meio do poema, havia
Uma pedra onde reclinar a cabeça.
A mulher andava no meio das estradas
Por sobre o mundo tecendo e destecendo
Duas asas que o pai soldava para o filho.
No meio do filho estava o labirinto
E o touro de Ariadne puxado por um fio
Lavrando
No coração de Teseu tão manso
No meio da idade aonde existe
O primeiro sinal do solestício.
Piedra de Sísifo I
Carga el agua amotinada
En los ojos de Narciso, pequeño Sísifo,
Pequeña luciérnaga dentro del roquedal
Pequeña luz dentro del prodigio.
Rueda la semilla, se asienta en las terrazas
El viaje siempre repetido
De tanto rodar, la piedra es redonda
La vida
Pedra de Sísifo I
Carrega a água amotinada
Nos olhos de Narciso, pequeno Sísifo,
Pequeno pirilampo dentro do rochedo
Pequena luz dentro do prodígio.
Rola a semente, sossega nos socalcos
A viagem sempre repetida
De enrolares a pedra é redonda
A vida
Piedra de Sísifo II
Ahora mediré el tiempo
Por la vara erguida al mediodía
Por la arena que desciende el corazón
Y el sueño
Por la ceniza en el cabello de Jacob
Por los palillos en el regazo de Penélope
Ahora, lavaré mi cara
Sin perturbar los círculos del agua
Mediré el tiempo por el peso de la piedra
De Sísifo, cerca de la cima
Y por el musgo que entorpece
La firmeza de sus pies
Partiré solo en este viaje
Sin ninguna piedra o camino repetido
Y en el tiempo que se repite encontraré una salida
Una mañana después de una mañana
Pedra de Sísifo II
Agora medirei o tempo
Pela vara erguida ao meio-dia
Pela areia a descer o coração
E o sono
Pela cinza no cabelo de Jacob
Pelas agulhas no colo de Penélope
Agora lavarei a minha face
Sem perturbar os círculos de água
Medirei o tempo pelo peso da pedra
De Sísifo, perto do cimo
E pelo musgo que dificulta
A firmeza dos seus pés
Partirei sozinho na viagem
Sem nenhuma pedra ou senda repetida
E no tempo repetido acharei uma saída
Uma manhã depois de uma manhã
Traducción del portugués de Edgar Saavedra
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Daniel Faria [Baltar / Portugal, 1971 – Oporto, 1999] fue un poeta y monje portugués. Cursa teología en la Universidad católica, y Lenguas y Literaturas Modernas en la Universidad de Oporto. Mientras estudiaba Teología, publicó las obras Oxálida y A Casa dos Ceifeiros. Con el apoyo de la Fundación Manuel Leão, publicó Explicação das árvores e de outros animais; Homens que são como lugares mal situados y Dos Líquidos.

Edgar Saavedra [Caxamarca / Perú] Ha publicado Lengua negra de colores (2012), Isla (2009) y Final aún (2000). Ha traducido del portugués Paranoia de Roberto Piva (Buenos Aires: Nulú Bonsái, 2016, edición auspiciada por el Ministerio de la Cultura de Brasil) y Clío de Marco Lucchesi (Buenos Aires: La caída, 2023), así como textos de Wilson bueno, Horacio Costa, entre otros. Estudió el doctorado en Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y también es máster en Bellas Artes por la Universidad de Texas en El Paso. Edita libros de poesía y sobre poesía en Toé.

