
La línea que separa a un autor de culto de un farsante la traza el tiempo. Ni siquiera los lectores, pues muchas veces las estrategias publicitarias y los galardones inflan la recepción hacia una obra. A veces ocurre lo contrario: un buen día, tras años de desatención, surge un escritor que se erige como una rara avis y, por razones inexplicables, sus lectores son pocos, pero fieles, con una adherencia a prueba de balas. Es el caso de Gastón Fernández, autor peruano «redescubierto» a inicios del segundo milenio. Su inusual propuesta literaria, oscilante entre poesía y prosa, dio cuenta de un escritor culto, refinado, con tendencia a la experimentación y al riesgo. Su propuesta literaria tendía hacia lo aparente, no había en ella afán de definirse o de buscar cobijo bajo ningún género. Su fulgurante reaparición no le impidió caer nuevamente en un largo silencio del cual ahora resurge gracias a la traducción de su poesía por KM Cascia. La versión al inglés de Apparent Breviary (Breviario aparente) es propio de un traductor con aires de funambulista, muy en sintonía con el autor. Y es que la poética de Fernández percibe otra realidad, huye de lo evidente y marca una distancia emocional que le permite esbozar una nueva mirada hacia su entorno, separando lo anecdótico de lo esencial, revirtiéndolas y mezclándolas sin razón aparente. CONTUNDENTE.
Para leer este texto en PDF,
haga click en el siguiente enlace:
