Mirando por encima de un tesoro escondido. La «Custodia» poética de Franca Mancinelli | John Taylor

Solo unos pocos días después de que nos conociéramos, entrado un noviembre de 2017 en una conferencia literaria en Ljubljana, empecé a traducir los escritos de Franca Mancinelli, empezando por su tercer libro, Libretto di transito (The Little Book of Passage), una colección de poemas en prosa que estaba por ser publicada en Italia. Además de este volumen, otros tres libros de Mancinelli están disponibles en inglés: At an Hour’s Sleep from Here (A un’ora di sonno da qui), The Butterfly Cemetery: Selected Prose 2008-2021 y All the Eyes that I Have Opened (Tutti gli occhi che ho aperto)1. Trabajando los dos de manera muy estrecha, vía correo electrónico, y regularmente discutiendo nuestras afinidades literarias y filosóficas, Mancinelli y yo descorrimos el velo sobre una de sus palabras clave, «custodia».

Como traductor al inglés de la poeta italiana Franca Mancinelli he permanecido lógicamente atento a sus palabras clave, a sus temas recurrentes y a sus profundas imágenes centrales, sobre todo porque hablamos sobre ellas a medida que voy traduciendo. El lector de sus poemas, de su prosa poética y de sus ensayos personales se topa con términos —vestidos de sus ropajes en inglés— como ‘líneas de falla’ (o ‘grietas’, ‘fisuras’ y otras oquedades), ‘ruinas’, ‘colapso’, ‘franqueza’, ‘hogar’, ‘árboles’, ‘nacimiento’, ‘escucha’, ‘sangre’, ‘cuerpo’, ‘semillas’ y ‘raíces’. De sus leitmotifs, un grupo de palabras italianas particularmente polisémico —el sustantivo ‘custodia’ y ‘custodio’, así como el verbo ‘custodire’, con todos sus sinónimos— está especialmente presente en su obra y pensamiento. Como muy pronto se hace patente incluso para los no italoparlantes —quienes pueden hallar en el diccionario ‘custodia’ y ‘custodio’ con al menos uno de los significados que tiene en italiano—, el alcance semántico de estos términos varía desde ‘custodianship’ (‘custodia’), ‘guardianship’ (‘guardia’) hasta ‘safekeeping’ (‘resguardo’), ‘safeguarding’ (‘salvaguardia’), ‘preserving’ (‘preservación’), ‘protection’ (‘protección’), ‘watching over’ (‘vigilar’), ‘looking after’ (‘asistir’), ‘taking care of’ (‘cuidar’) y ‘caring for’ (‘preocuparse’)2. Es este último sentido el que yo asocio a la sensibilidad literaria y a la filosofía de vida de Mancinelli.

Safekeeping’ y ‘safeguarding’ no designan exactamente la misma actividad, como tampoco lo hacen ‘watching over’ o ‘looking after’. ‘Taking care of’ y ‘caring for’ son también ligeramente distintos de esos términos. ‘Guard’ y ‘guardian’ no son realmente lo mismo. Y esto también se aplica a ‘protecting’ y ‘preserving’. Cada uno de estos potenciales equivalentes en inglés para el citado grupo de palabras italianas posee sus propios matices y connotaciones. Este espectro de finos matices de significados en inglés dan idea de los debates internos que obligatoriamente tienen lugar en mi cabeza cuando me enfrento a una de estas palabras custos, como me inclino a denominarlas. Y en las notas marginales que Mancinelli y yo nos escribimos en las traducciones manuscritas que vuelan de ida y de vuelta entre nosotros por correo electrónico, indagamos en estos matices, intentando encontrar la traducción más apropiada para lo que ella ha escrito en italiano.

Como muy a menudo sucede cuando se traduce una lengua románica al inglés, algunas (o, como en el caso de ‘custodia’, varias) posibilidades inglesas pueden existir para una palabra italiana polisémica, como es este caso. Se trata de una cualidad extraordinariamente rica que caracteriza las lenguas procedentes del latín, en contraste con la —igualmente rica, pero en las antípodas— literalidad de la lengua inglesa, que nos permite ser muy precisos con las palabras a nuestra disposición (fluyendo de dos vastos ríos de raíces germánicas y francolatinas), pero también a veces metafóricamente débiles cuando estamos nombrando cosas o describiendo una acción. Mancinelli se muestra extremadamente atenta a —y se preocupa por— este potencial figurativo de su lengua nativa. Su habilidad a la hora de entregarse al juego conceptista induce a que sus potentes poemas y prosa poética, conocidos por su concisión, reciban múltiples interpretaciones, sin resultar, sin embargo, oscuros. En sus textos, palabras específicas pueden abrir ventanas que miren a paisajes internos y externos con horizontes cautivadores.

Custos’, con el sentido de ‘guardián’, es el étimo latino detrás de ‘custodia’, que también existió en latín con más o menos el mismo significado que tiene hoy en italiano. En su poesía y en su prosa poética, por no mencionar en sus narraciones y ensayos personales The Butterfly Cemetery (donde la palabra custos aparece muchas veces en varios contextos), Mancinelli consistentemente indaga cada vez más profundo en el mundo existencial, ontológico, psicológico, natural y, de modo más reciente, en el tema del sujeto arqueológico y antropológico que ha solicitado su ‘cuidado’ —que no deja de ser una muestra de la actitud y del mismo núcleo de su ‘custodia’—. Este término latino custos probablemente derive de la raíz indoeuropea *kustos y a su vez de la protogermánica *huzdą. A pesar de que entre los indoeuropeístas no hay acuerdo en todos los detalles filológicos, parece que estas raíces podrían haber indicado ‘cubierta’ o ‘escondite’ e incluso es posible que hicieran referencia a ‘tesoro escondido’, al lado del cual uno se ‘sentaría’. Mutatis mutandis, indicaría que un poeta es alguien que vigila (‘watches over’) y cuida de (‘takes care of’) un tesoro escondido3. El acto de la poesía —la composición creativa que Mancinelli liga con el término clásico griego poiein— es precisamente esta ‘custodia’ (‘custodianship’). La noción de sentir cariño por algo muy precioso —su lengua italiana, el cosmos, las cosas vivientes, Amor, otros a los que ella da voz o cuyas voces representa— es central en su poética.

Imágenes de ‘custodia’ y ‘cuidado’ (‘caring’) pueden hallarse en sus escritos tempranos, mucho antes de sus poemas en prosa de Libretto di transito (The Little Book of Passage, 2018), algunos de los cuales, sin usar de manera específica la palabra custos, también lidian con los temas ‘custodia’; por ejemplo, aquí, donde un ‘tú’ carga un ‘yo’ hasta la seguridad:

You bear me to safety by raising the most fragile part of yourself. You resist amidst the tumult. And here you are at the threshold, clear light flashing through you. You no longer have a face, you’re beyond all contours. Only clear light. I’d like to gather you up in my hands, take you in you while you are born, but you gush forth: you are the primal current that cannot be touched.

En el primer libro de Mancinelli, Mala Kruna (2007), que está recogido por entero en A un’ora di sonno da qui (At an Hour’s Sleep from Here), una de estas palabras emerge: ‘custodito’, que es la forma del pasado participio del verbo ‘custodire’. Decidí traducir el término como ‘shielded’ (‘escudado’), un sinónimo de ‘protected’ (‘protegido’).
he still watches over her face’s every vein,    
careful that her weeping from grimaces or fever
grows silent, shielded
in the embrace that is the daily
stained dress.
Aun cuando esta es la única ocasión donde una palabra custos aparece, no solo en Mala Kruna, sino también en el siguiente libro de Mancinelli, Masa madre (Mother Dough, en inglés y Pasta madre, en original italiano publicado en 2013), que también está incluido en At an Hour’s Sleep from Here, otros sinónimos, imágenes o temas recuerdan la polisemia y la extensión semántica de ‘custodia’. El amor puede tomar esta función, como en el poema:
before words become hot wax
hands beckon to each other:
a prehistoric language
deaf like a stone, a downpour.
I ask and something else you answer,
so close is your steady palm
to the cliff

then my chin on your shoulder, my ear
against yours, our noses pointing away.
Otros poemas apelan al imaginario de ‘acunar’ (‘cradling’), que aporta una nueva forma de cuidado, protección y custodia:
you can lean your head
where the soil sinks soft
into the cradle between the hills,
where it wears water

pursuing life’s tenuous bubble,
the smile enclosed within amber
skin, the animals fast asleep
in their winter lairs.

Para Mancinelli, especialmente empezando con Masa madre, el rol del poeta puede incluir que se coloque a sí mismo en paréntesis y ‘ceda’ (‘yielding’) las palabras propias a los demás, esto es, preocupándose (‘caring’) por su testimonio, sus vidas, sus voces. Este es otro aspecto de ‘custodia’: ir más allá de sí y atender a los demás. La idea está bellamente expresada en su texto en prosa “Cedere la parola” en The Butterfly Cemetery, donde relata cómo fue consciente, siendo una niña de corta edad, de la existencia del lenguaje en su interior más profundo. Fue cuestión de un estado agudizado no solo por la conciencia de sí misma en el sentido intelectual, sino también en el fisiológico. El lenguaje luchaba queriendo subir por su garganta y liberarse, bregando por articularse en una frase como aquellas que decían los adultos a su alrededor. Consecuencia de esta incapacidad fue la toma de conciencia de la gran responsabilidad que implicaba cuidar de este lenguaje que se encontraba dentro de sí misma y que no quería remontar por sus cuerdas vocales. En tal contexto —inicialmente autobiográfico y después, una vez se convirtió en escritora, sobrepasando la mera circunscripción autobiográfica— la voz individual evoluciona a una voz poética, a una ‘Palabra’ poética, como se podría definir si recordamos lo que significa ‘palabra’ en el contexto bíblico de «Al principio existía la Palabra»: una ‘parola’, como se puede decir en italiano, que es un logos poético.

Enmarcado en esta relación entre el yo y los otros (o, de manera más generalizada, entre el yo y cualquier cosa que no es el yo), el verbo ‘custodire’ —o uno de sus sinónimos— toma nuevas connotaciones: no solo recibir un obsequio y protegerlo (‘safeguarding’), pero también ‘recibirlo con agrado’ (‘welcoming’) e incluso ‘unirlo’ al resto (‘bringing together’). En uno de los poemas más impactantes semánticamente hablando, también de Mala Kruna, Mancinelli esboza la imagen de una ‘ragazza arco’, una figura femenina que específicamente representa un ‘arco’ o ‘arcada’ arquitectónica, aunque el término italiano ‘arco’ puede también hacer referencia a un arma, en el sentido de ‘arco y flecha’, como en español. Esta ‘ragazza arco’ (‘woman archway’, que fue la imagen que finalmente decidí escoger para la traducción inglesa de esta imagen polisémica italiana):

places one foot in the air and joins
constellations of the unborn
to the cry that has now broken the Waters

La ‘arcada’ conecta escombros y nacimientos, encuentros y abandono. En una de las entrevistas (que cito en la introducción de At an Hour’s Sleep from Here), Mancinelli comenta:

In her way of welcoming, in her feeling that with every step great things might happen, the woman unites two opposite poles. Opening oneself up to life can imply an effacement of one’s own borders, even self-destruction, but also becoming someone who includes others and brings them onto ‘the train of my blood’.

Aquí está el poema completo:

and the woman archway
places one foot in the air and joins
constellations of the unborn
to the cry that has now broken the waters,
she hangs her skin from a branch, captures
the wind, is a shopping bag
of others’ wishes
vanished in a glance

on the train of my blood
come aboard

Más ejemplos pueden encontrarse en Mother Dough, cuyo mismo título alude a un tipo de custodia (‘custodianship’). ‘Masa madre’ (‘pasta madre’, en italiano) es la porción de masa natural fermentada que se guarda (‘save’) y preserva (‘preserve’), manteniéndola viva, de manera que puede ser usada en la siguiente horneada. Se amasa con la nueva mezcla de manera que esta se leude, pero antes de darle la forma final al pan o a la pasta y meterla en el horno, se corta un pequeño pedazo de esta mezcla y se reserva. Será usada en la ocasión siguiente. Normalmente, una parte de esta ‘masa madre’ no se vende, sino que se da a otra persona, quien ha de cuidarse de ella (‘take care of’), añadiendo regularmente agua y harina; de lo contario, se seca y muere. Pasa de generación en generación. Como Mancinelli ha explicado,

El título, por tanto, ofrece múltiples ramificaciones metafóricas, con la imagen de la poesía como la que mantiene vivo el lenguaje, igual que la masa madre.

En el mismo libro, otros ejemplos revelan incluso nuevas dimensiones diferentes de la poética de la autora como custodia (‘custodianship’). El poema “secchi sparsi nella stanza”, que apunta a su tema típico de ruinas y colapso (en todos los sentidos del término: práctico, psicológico y existencial), concluye en la igualmente típica imagen de curación. Mirando el desastre en una determinada manera, cuidando (‘caring for’) cómo uno mira el desastre, convirtiéndonos en los custodios (‘custodian’) de la mirada propia, los elementos negativos pueden ser transformados en otra cosa positiva —en este caso, en agua— que puede curar. Son, en efecto, las grietas en el techo y en el cielorraso las que permiten que entre el agua:

buckets scattered about the room,
empty notebooks. They’ll come back
like leaks that shatter,
but cry anyway and learn
from the overflowing eaves
fonts of holy water
at the door where everyone
heals his hands.

En otras palabras, la ‘custodia’ limpia, regenera, transforma. Escribir —llenar esas libretas vacías— es una parte esencial del proceso. Escribir es, de hecho, un acto de custodia. En el ejemplo citado, ha reconocido la dificultad y ha extraído de ella una lección aprendida: el agua de lluvia que rebosa los aleros puede restaurar.

En 2016, Mancinelli, al hablar de ‘poesía y ritualidad’ durante una conferencia literaria en Cagliari, Cerdeña, explicó cómo las ‘grietas’ (‘cracks’), las ‘fisuras’ (‘fisures’) e incluso las ‘líneas de falla’ (‘fault lines’, como las denominé en un poema en prosa de The Little Book of Passage) se forman e inducen al proceso creativo. Le permiten a la autora mantenerse abierta a lo inesperado. Ella afirma:

The poems of Pasta Madre were born, while my whole body was immersed in actions such as walking the dog, sweeping the floor, or washing the dishes; these actions had become a ritual (a salvatory practice, a way of rooting myself in life). As I gave myself over to the body, to what it was doing, a crack would be created, a gap through which a line of verse entered. I work from images that begin to penetrate my mind, such as the disturbing signs left on the wall by leaking water. Such images convey something insistent, both awaited and feared, almost a threat. They shatter what had, until recently, appeared safe and familiar. I do nothing but collect, take in this minimal and continuous loss, until I reach the brim, an unsustainable silence.

En otros textos, las manos que han sido ‘sanadas’, como en el poema antes citado, son un factor esencial en el cuidado, en la sanación. En el siguiente, también de Masa madre, no solo lavan los ojos de la poeta, sino que revitalizan el sentido de la vista, permitiéndole, mediante el toque, ver su propio rostro mostrándose como si estuviera en un espejo —de hecho, a lo mejor su rostro había desaparecido, cual pérdida del yo, de su más íntima identidad—. Este rostro se equipara, a su vez, a una brillante ensenada, nueva imagen de protección (‘protection’), custodia (‘safekeeping’) y abrigo (‘shelter’). Igual que un barco puede reequiparse y reponerse en una cala o puerto, las manos llevan a —o al menos ofrecen la promesa de— la recuperación del bienestar que ha desaparecido o ha sido destruido:

also these hands I open
brimming with shadow to wash
my eyes in the morning,
these hands know where a face
emerged, a deep
bright cove.

Como una ensenada o cala, otra entidad no humana, una ‘cucchiaio’ (‘cuchara’) destaca como el símbolo de una ‘bienvenida’ (‘welcoming in’), de la nutrición, de uno mismo y de otra persona. El Amor está trabajando y, por tanto, se convierte también en una especie de recíproca custodia (‘custodianship’):

if we were feverish together
we’d be like two spoons
put back dry in the drawer.
Our feet to and fro like rags
to caress the floors

or we’d stay naked like nails
forgotten in the middle of the wall.

Una cuchara, aquí formada por las manos, también aparece como aquello que puede acunar y consolar:

while chewing he dozes off,
pierces his heart,
makes a spoon of his hands
to hold his face.

Más generalizadamente, no solo las manos, sino el cuerpo entero ofrece una especie de ‘custodia’, o al menos debería ofrecerla. El poema “Cucchiaio nel sonno” (“A spoon in sleep”) es el más conocido de Mancinelli, aquel que suele leer en público a menudo y que ha sido interpretado en un vídeo-poema Cucchiaio nel sonno por Elena Bauke4. En él, el cuerpo, descrito en un sueño, es como un recipiente a través del cual seres vivos continúan moviéndose y migrando:

a spoon in sleep, the body
gathers the night. Swarms buried
in our chests arise, spread
their wings. How many animals
migrate within us,
passing through our heart, halting
on the curve of a hip, among the branches
of the ribs, how many
would rather not be us,
not be ensnared
between our human contours.

Por breve que sea, el cuerpo entero —no solo la ‘mente’, la cual, además, no es evocada demasiado a menudo como tal por Mancinelli— también contiene y, por tanto, debe cuidar (‘care for’) el Tiempo. La autora a menudo hace énfasis en cómo nuestra existencia corporal es transitoria, un estado o una forma que se va a metamorfosear en otros estados o formas. Ella imagina el Tiempo y el Ser en un nivel terráqueo más vasto, incluso cósmico, sugiriendo que un elemento esencial de nuestra ‘custodia’ es la necesidad de percibir esta dimensión y asimilar sus implicaciones:

how much time you contain
now that you’re amber
and perhaps you’d like
an insect stuck, fallen
inside you, sunk
into your permeated body:
«soon everything will be spilled,
I’ll have no mirrors»

Al mismo tiempo, en este poema el tiempo contenido por el cuerpo puede ser interpretado como el período de la gestación. El útero contiene una pequeña vida, como si fuera una gota de ámbar con un insecto atrapado en su interior. Sin embargo, a diferencia de la inmovilidad del insecto —y del tiempo en general— dentro del fragmento de ámbar, aquí el tiempo eventualmente se derramará (‘will pour out’, ‘verserà’ en italiano, que tiene la misma raíz que ‘verso’, tal como la misma poeta señala en el texto “Custodia”), emergerá del cuerpo durante el alumbramiento. Hay un interesante documental que entrevista a Mancinelli, bellamente filmado en su casa de Fano, en la que habla acerca de su escritura, de su poética, de su embarazo y de su relación con la creatividad. La película forma parte de la excelente serie zona|disforme dedicada a poetas italianos contemporáneos y cuenta con subtítulos en inglés e italiano (no en español)5.

En su libro más reciente, Tutti gli occhi che ho aperto (All the Eyes that I Have Opened), la palabra custos aparece incluso más frecuentemente; lo hace hasta seis veces, por no mencionar los distintos sinónimos o temas relacionados que encarnan las variadas ramificaciones semánticas de ‘custodia’. Un poema sorprendente —que, como el ejemplo anterior sobre el ámbar—, dibuja la vasta perspectiva terráquea relacionada con la muerte y la metamorfosis, toma vuelo de la simple imagen de la planta en una maceta. El poema trae a colación una de las profundas preocupaciones temáticas de Mancinelli, inspirada en las conocidas líneas de la sección “East Coker” de Los cuatro cuartetos de T. S. Eliot: «In my beginning is my end. [. . .] In my end is my beginning» («En mi comienzo está mi final. […] En mi final está mi comienzo»). Aunque el poeta angloamericano ubica ‘finales’ y ‘comienzos’ en un nivel ontológico, los poemas de Mancinelli también se enlazan con nuestra existencia-en-el-cosmos y, además —no estando eso necesariamente en la mira de Eliot— con la cuestión de ‘cómo vivir’. ‘Custodia’, aquí traducida como ‘guarda’ (‘safekeeping’), pertenece a esta cuestión central:

burial. And beginning. I am potted
and possessed. I live in the earth’s
safekeeping, with hands sunk
like roots at work.

Otra palabra custos enfatiza la noción de ‘guardianes’ (‘custodi’). Estos guardianes adquieren especial importancia en el libro Tutti gli occhi che ho aperto (Todos los ojos que he abierto), uno de cuyos temas, presentado de varias maneras, tanto positivas como negativas, es el del Otro, humano o no humano, que actúa benevolentemente o no. Uno de sus poemas clave está recogido en una de las secciones más emblemáticas, Master Trees. En italiano, ‘alberi maestri’ también significa ‘árboles maestros’ de un barco (‘mainmasts’); en inglés, podemos pensar en un término náutico relacionado, aunque diferente, que tiene un significado figurativo: ‘mainstay’ (en español, ‘árbol mayor’, ‘árbol maestro’ o ‘mástil’, pero también ‘pilar, soporte’). Estos ‘árboles maestros’ son los ‘guardianes’ de la poeta, bajo cuyo dosel protector ella camina en su poema (que también cita en su texto en prosa “Custodia”).

I go into the rain as into a woods
—wings densely interwoven
opened and closed beneath the bark.
I walk, my nape protected
by my guardians, my gaze freed
from the cage of my eyes.

Mucho más adelante en el libro, en la última sección, ‘Diario di passo’ (‘Diario de paso’), Mancinelli vuelve a la imagen de árboles y en particular a la de corteza de árbol, de manera especialmente significativa. Esta sección se erige como secuela y respuesta a la primera, ‘Jungle’ (‘Jungla’), la cual evoca los duros esfuerzos diarios y las torturas de una mujer migrante en una de las Rutas Balcánicas, a quien la poeta de hecho visitó en 2018 durante su participación en el proyecto europeo «Refest: Images and Words on Refugee Routes». En ‘Diario de paso’, la migrante todavía está presente, pero también lo está la poeta, quien, podríamos decir, en ocasiones se funde con ella como narradora. En un determinado momento, declara: «Non so perchè sono qui» («No sé por qué estoy aquí»). Es decir, implícitamente plantea una pregunta con múltiples facetas que abarca nuestras búsquedas también: ¿Por qué he tratado de migrar a Europa y cambiar mi vida? ¿Por qué estoy vagando por las rutas balcánicas, con un bolígrafo y una libreta en mi mano, y tratando de entender por qué otros se atreven a cruzar la frontera, a pesar de la policía? En general, ¿por qué cualquiera de nosotros está ‘aquí’, donde fuere que sea ‘aquí’?

¿Y cuál es la respuesta de la narradora a estas preguntas? Ella conjetura:

Perhaps I have obeyed the sound of broken branches, which reaches me from this unknown language, like walking in a dense forest. There is something immediately familiar in these bits of bark that preserve meanings. It suffices to repeat the name of a place like Zagreb or Kraj Donji to make something mysterious move, like sunrays penetrating entwined branches, or the trail of an animal through a thicket. It is the enchantment of a preverbal world, of good and evil spirits, which immediately envelops me and swallows me back into it, beyond the threshold where a decision can be made, a choice formulated.

La palabra italiana para ‘preservar’ (‘preserve’) que aparece en la cita es ‘custodiscono’, tercera persona plural de la forma presente del verbo ‘custodire’. La presencia de los árboles y su generosa custodia natural, combinada con el empeño de la narradora por inculcar custodia en su manera de ser, de ver y de sentir, conducen tal vez a una mayor autocomprensión e incluso a la autotransformación.

  1. Ninguno de estos libros ha sido traducido por completo al español, únicamente fragmentos, por lo que se mantienen únicamente los títulos en inglés y, cuando son traducciones inglesas, en italiano [N. de la T.]. ↩︎
  2. Se hace casi imposible traducir estos términos del inglés al español porque, como sucede en italiano, muchos de ellos están en una única expresión polisémica que no existe en la cultura anglosajona [N. de la T.]. ↩︎
  3. A partir de aquí, dadas las dificultades ya mencionadas a la hora de realizar la traducción exacta entre tres lenguas, aparece el término traducido al español con el inglés entre paréntesis (o incluso con el italiano, si así aparecía en el original) para indicar qué sentido específico quiere darle el autor del artículo [N. de la T.]. ↩︎
  4. Se encuentra en el enlace: https://www.youtube.com/watch?v=DyaHiThjOjI [N. de la T.]. ↩︎
  5. Se encuentra en el enlace: https://www.youtube.com/watch?v=fQlLHrE_PjA [N. de la T.]. ↩︎

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Árboles maestros
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John Taylor [Des Moines / Estados Unidos – 1952] vive en Francia desde 1977. Es autor de numerosos relatos, prosas breves y poemas. Sus obras han sido publicadas en varios idiomas. En Italia han sido traducidas por Marco Morello, Gli Arazzi dell’Apocalisse (Hebenon, 2007), Se cade la notte (Joker, 2014), L’oscuro splendore (Mimesis, 2018), Oblò (Pietre Vive, 2019) y Transizioni (LYRIKS, 2021). Ha traducido a numerosos poetas franceses, suizos, griegos e italianos. Su versión de los poemas de Lorenzo Calogero (An Orchid Shining in the Hand: Selected Poems 1932-1960, Chelsea Editions, 2015) obtuvo el premio de la Academia de Poetas Americanos y se publicó en Italia en 2024 por LYRYKS, a cargo de Nino Cannatà, en edición bilingüe: Un’orchidea ora splende nella mano. Sus ensayos sobre autores europeos, en particular franceses, se recopilaron en cinco volúmenes y fueron publicados por Transaction Publishers entre 2004 y 2015. Sitio web del autor:
https://johntaylor-author.com/en/about-johntaylor/